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    ALTERNATIVAS DE RESISTENCIA JUVENIL EN COLOMBIA

       Abril de 2009

    Una mirada a las organizaciones de resistencia juvenil en Colombia

    Es muy complicado describir una experiencia de trabajo en Colombia… Mucho más de lo que uno se imagina, ya que este apasionante y complicado país es tan cambiante, que hace que lo que uno escribe en un momento dado sobre la realidad colombiana, al cabo de una semana ya esa información esté obsoleta, debido a la gran cantidad de acontecimientos que se suceden constantemente. A pesar de ello, intentaremos reflejar lo mejor posible lo más destacado de nuestra experiencia de trabajo en Medellín, lugar donde vivimos desde hace algo menos de una año.

    En primer lugar es clave que lancemos algunos datos estadísticos, que nos permitan hacernos una ligera idea acerca de la situación económica, social, militar, etc. que se vive en Colombia, ya que dicha realidad se relaciona y se conecta directamente con las actividades cotidianas de la mayoría de la población.

    Según las estadísticas oficiales, la pobreza alcanza hoy al 49,2 por ciento de la población colombiana, y comprende a las personas que llegan a ingresos mensuales de hasta 94 dólares por mes (3 dólares por día), que es el 60% del salario mínimo legal vigente, de unos 171 dólares. Según el DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística), la pobreza extrema afecta al 15,65% de los y las colombianas.

    Uribe manifiesta que pretende disminuir la pobreza al 38% en 2010, algo prácticamente imposible, máxime cuando la distribución de la riqueza se ha vuelto más desigual. Según un informe de la “Misión para el diseño de una estrategia para la reducción de la pobreza y la desigualdad (MERPD)”, los ingresos familiares totales del 20% más rico de la población, corresponden al 62% del total de la riqueza. Según el PNUD, el 20% más pobre percibe únicamente el 2,9% del ingreso nacional; por ello Colombia tiene el triste privilegio de ser uno de los países más desiguales del planeta, con una distribución de la tierra extremadamente concentrada en unas pocas manos.

    Dos de cada siete niños padecen desnutrición severa en el país, y los máximos niveles de pobreza extrema se concentra en el Chocó, zona de población afroecuatoriana.

    El desempleo supera el 11% de la población, aunque no hay estadísticas consideradas fiables, debido a la inmensa cantidad de subempleo y de gente que cada día tiene que buscarse la vida en trabajos precarios, para poder dar de comer a sus hijos e hijas.

    El gasto militar en Colombia es el más alto del continente, ya que invierte un promedio del 4,7% del PIB en defensa, y para el 2008 este gasto supuso un 20,1% del presupuesto total (sin contar el pago de la deuda externa), lo que lo iguala a los gastos de educación, salud, y saneamiento básico. Mantener a casi 400.000 efectivos militares es muy costoso; este esfuerzo económico es defendido de forma férrea por el Gobierno, quien pregona que es necesario hacerlo, para garantizar la supuesta “Seguridad Democrática”; sin embargo, todos y todas sabemos que quien finalmente se ve afectado por estas políticas desmedidas son la mayoría de la población, quien no tiene cubiertas las necesidades básicas.

    Fundamental es el hecho de que Colombia carga en sus espaldas más de 40 años de conflicto armado, desde que grupos guerrilleros como las FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo), el ELN (Ejército de Liberación Nacional) o el ya extinguido M-19, se levantaran en armas como forma de lucha ante la desigual distribución de la riqueza; desde entonces, múltiples actores han surgido en este complejo escenario de violencia, como lo son las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia o “paramilitares” supuestamente desmovilizados, pero no de forma real), nacidas con la etiqueta de “antisubversivas”, para defender las propiedades de los grandes hacendados, frente a los ataques de la guerrilla. Sin embargo, ha sido el narcotráfico y sus poderosas ramas las que han terminado marcando el rumbo de los grupos armados ilegales, tanto que sus tentáculos han ido más allá de los grupos al margen de la ley, hasta afectar a la realidad política.

    Todo ello, en lugar de ser enfrentado por la fuerza pública, se ve agravado por unas alarmantes violaciones de los derechos civiles y políticos, atribuidas a la misma, con cientos de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas en los últimos 5 años, lo cual convierte a Colombia en un país que abiertamente viola el derecho a la vida. Sonados han sido los llamados “falsos positivos”, una suave forma de denominar a varios asesinatos de jóvenes inocentes a manos del Ejército, con el fin de hacerlos pasar por bajas de guerrilleros en combate.

    En las últimas semanas ha tomado fuerza el llamamiento al Acuerdo Humanitario, que permita establecer una mesa de diálogo entre gobierno y guerrilla, para intentar poner fin a tantos años de muerte, secuestros, desplazamientos, etc. Las últimas liberaciones unilaterales de secuestrados, por parte las FARC, son un signo de esperanza, y confirman que por la vía militar no se va a acabar con la guerrilla, siendo más que nunca imprescindible un proceso dialogado de salida al conflicto.

    Como resultado…. más de 12.000 colombianos ajenos al combate han perdido la vida en los últimos 5 años, y los paramilitares han reconocido que desde su aparición hace 25 años el número de víctimas dejadas por su accionar, sin contar los desplazados, asciende aproximadamente a 300.000, entre homicidios y desapariciones forzadas. Los desplazados alcanzaron y superaron la barrera de los 4.000.000, el segundo país en número de desplazados después de Sudán según datos del ACNUR, y la mayoría se ubican en los cinturones de pobreza de las grandes ciudades, donde no tienen acceso a los servicios básicos, subsistiendo en unas condiciones tales de miseria, que son absolutamente degradantes.

    Y sumado a todo lo anterior, por si fiera poco, aparece la gran crisis mundial, la cual afectará gravemente a Colombia, en cuanto a que la desaceleración global implica un menor volumen en las exportaciones, en las remesas que envían los inmigrantes y en la inversión extranjera. La política neoliberal de apertura al capital extranjero implementada en los últimos años, ha provocado que el país dependa en gran medida de dicha inversión foránea; es alarmante observar la ingente cantidad de concesiones de explotación de recursos naturales que están en manos de transnacionales (Colombia es uno de los países mejor ubicados geo-estratégicamente hablando, con la segunda mayor reserva de agua dulce del mundo, y con una riqueza inigualable en minerales, petróleo, etc.), entre las que se encuentran varias de nacionalidad española (Repsol, Unión Fenosa, Endesa, etc.)

    Y no podía faltar en este panorama, el intenso y feroz acoso que sufren las organizaciones sociales, los líderes comunitarios, los campesinos, indígenas, defensores de derechos humanos y sindicalistas, por parte de los actores del conflicto; las amenazas surgen constantemente, y los asesinatos no han cesado, a pesar de que la difusión de los mismos está descaradamente manipulada por los medios de comunicación de masas, en manos de los grandes grupos económicos de poder.

    Pero lo realmente asombroso de Colombia no es su conflicto armado, ni la corrupción generalizada, ni la sangre fría de los que arremeten con la vida de las personas por un puñado de pesos, etc. Lo más sorprendente de este país es su gente: sus mujeres, niños, niñas, jóvenes, ancianos, etc. quienes derrochan alegría, simpatía, cariño, respeto, calidez y sinceridad por donde quiera que uno vaya. Es paradójico que uno de los países con mayor índice de asesinatos, tenga una de las tasas más bajas de suicidios del mundo, lo cual da qué pensar ante la dura realidad que viven los ciudadanos y ciudadanas de este país.

    Por eso, a nivel personal, ha sido la calidad humana de la gente que vive en Colombia, el aspecto que más nos ha impactado; por ello, sentimos que somos inmensamente afortunados al poder trabajar al lado de gente tan apasionada por la lucha por un mundo mejor, tan tierna, tan vital y con una energía positiva tal, que irradia a todo aquél que trabaja con ellos y ellas.

    Obviamente nuestra experiencia actual mantiene similitudes con la que vivimos en Ecuador, pero a la vez también presenta muchas diferencias, debido en gran parte a la tensa situación política que se vive acá. Podríamos catalogar estos meses de aventura colombiana, como muy intensos, tanto por el interesante trabajo que desempeñamos junto a cinco organizaciones sociales en Medellín y Bogotá, como por el extremado contexto que vivimos, el cual no deja indiferente a nadie, sea por lo que sea. Como extranjeros en Colombia, debemos tener protocolos de seguridad especiales, a los cuales claro está, no estamos muy acostumbrados (Ecuador es mucho más tranquilo en este aspecto, respecto a los extranjeros que vivimos en el país); sin embargo, no es algo que nos haya condicionado nuestra cotidianeidad, sino que hemos incorporado las recomendaciones y precauciones que debemos tener siempre presentes, como parte de nuestra rutina laboral y social.

    En el mes de mayo comenzamos a acompañar en calidad de cooperantes, a cinco organizaciones colombianas, las cuales a su vez estaban asociadas a una acción juvenil binacional, junto con tres organizaciones ecuatorianas (entre ellas nuestra querida UONCRE), y todas tienen en común el trabajo en materia de derechos juveniles. Las organizaciones de Colombia son Combos, quienes trabajan con niñas y niños trabajadores de la calle; Con-vivamos, que se centra en el trabajo con sectores populares, sobre todo con jóvenes y mujeres en cuatro comunas del sector nororiental de Medellín; la Ceiba, desarrolla su labor en el ámbito de la educación rural en varios municipios de Antioquia, y mantiene una propuesta de bachillerato a través de un sistema de tutores (SAT-sistema de aprendizaje tutorial-), presentes en numerosas veredas del departamento; Acooc de Bogotá, es una asamblea de jóvenes objetores y objetoras de conciencia, y finalmente la Red Juvenil de Medellín, organización de jóvenes antimilitaristas que trabajan en la ciudad de Medellín.

    Ante este plantel, debemos destacar que cualquier trabajo que alguien realice junto a estas experimentadas organizaciones, supone un gran reto por un lado y un aprendizaje inmenso por otro. Principalmente, nuestra tarea consiste en acompañar a estas organizaciones en la implementación de un proyecto de formación política con jóvenes, los cuales están vinculados de una forma u otra a las cinco organizaciones asociadas a la acción. Las herramientas principales que utilizamos se enmarcan dentro de un enfoque innovador y crítico de la pedagogía social, buscando despertar en el y la joven sensaciones y actitudes como son la creatividad, la ilusión, la solidaridad, la iniciativa, el arte, la resistencia, y en definitiva, promover una rebeldía colectiva frente a este sistema excluyente y elitista, mediante la construcción de propuestas alternativas que modifiquen los mecanismos de poder actualmente dominantes.

    Es admirable e impactante observar y vivenciar cómo trabajan estas organizaciones en los barrios (zona urbana) o en las veredas (poblaciones rurales) con acciones de reivindicación y exigibilidad de derechos; por ejemplo, las acciones directas que realizan los y las objetoras de conciencia en las numerosas jornadas de reclutamiento masivo de jóvenes por parte del ejército nacional; impresionante resulta ver las obras de teatro de calle, en pleno centro de Medellín y cortando el tráfico de la ciudad, en las que se reflejan la explotación de los corteros de caña, o las masacres que sufren los indígenas; las numerosas muestras artísticas de los y las jóvenes inundan la ciudad cada poco tiempo, con música, zancos, bailes, etc. Por desgracia, la gran mayoría de jóvenes saben que al pertenecer a estas organizaciones de forma abierta y pública, están en el punto de mira de los grupos armados de derecha, ya que generalmente la militancia social y reivindicativa es motivo de que les estigmaticen como subversivos terroristas, y por ende, supone una seria amenaza a la propia vida; sin embargo, a pesar de las adversidades, los y las muchachas continúan movilizándose y luchando por un mundo diferente, porque no les gusta cómo son las cosas, ni soportan que el gobierno les mienta sin cesar, como si fueran estúpidos o bobos; por eso el gran reto consiste en demostrar que el cambio se puede lograr a través del arte, del análisis crítico, y de la visualización de las alternativas que en cada organización se están gestando.

    La articulación que forman las cinco organizaciones a las que acompañamos, persigue fundamentalmente la creación de un espacio colectivo en el cual las personas vinculadas a los procesos se reúnan para compartir saberes, conocimientos, experiencias, etc., de forma que entre todos y todas se pueda hacer más fuerza y resistencia noviolenta ante la desmesurada política militarista del estado y la somnolencia de la sociedad. La propuesta de trabajo común al colectivo, es, como ya hemos mencionado: antimilitarista, noviolenta, participativa, popular, crítica, horizontal, innovadora y con enfoque de derechos. Se pretende a través de la práctica pedagógica rediseñar una sociedad más justa, equitativa, solidaria, novedosa y libre.

    Desde que comenzamos el trabajo, nos hemos centrado en articular la dinámica de cada organización, de forma que se encuentren en puntos comunes, los cuales tienen que ser representativos del trabajo con jóvenes que hace cada una de ellas. Entonces, nos encargamos sobre todo de coordinar y dinamizar este nodo de organizaciones, para gestar y fortalecer un espacio colectivo de acción juvenil que se articule, y que pueda continuar trabajando colectivamente en el futuro. Esta tarea no es nada fácil, nos demanda mucha iniciativa y creatividad, lo cual nos hace estar en permanente aprendizaje; hasta ahora el espacio de encuentro ha dependido en gran medida de nuestro rol como dinamizadores, sin embargo estamos recogiendo poco a poco pequeños frutos colectivos, que nos indican que este caminar unidos puede perdurar más allá de la existencia de un financiamiento internacional.

    Las actividades concretas que hemos realizado juntos han sido, y son muchas y muy variadas: carnavales juveniles, carruseles barriales, lunadas juveniles, acciones directas en la calle, talleres de formación política con jóvenes trabajadores de la calle, con jóvenes campesinos, tertulias y encuentros entre los y las jóvenes de los cinco procesos, intercambios con jóvenes de Ecuador, etc.…

    Una de las actividades que mayor impacto ha tenido hasta el momento, ha sido el Foro Social de Medellín, el cual tuvo lugar la semana del 26 al 31 de Octubre de 2008. Dentro de esta semana, las organizaciones asociadas a la acción juvenil, organizamos y realizamos el I FORO JUVENIL SOBRE PRIVATIZACIÓN DE RECURSOS NATURALES Y MILITARIZACIÓN, con una participación de 120 jóvenes provenientes de diversas organizaciones de todo el país. En el Foro conversamos sobre las problemáticas que afectan a los jóvenes en relación a 4 mesas temáticas: Agua, Biocombustibles y cultivo de coca, Petróleo y minería y Desarrollo Urbanístico. Estas mesas fueron alimentadas por experiencias de resistencia juvenil, ubicadas en diferentes puntos de Colombia (Nariño, Támesis, Barrancabermeja, Huila y Cartagena) además de contar con la presencia especial de varios indígenas del Cauca, quienes están inmersos en una minga permanente por todo el país, denunciando asesinatos a manos del Estado, y el incumplimiento permanente de los compromisos adquiridos por el Gobierno. Este Foro Juvenil concluyó con la propuesta de seguir fomentando el movimiento social como Red de organizaciones que luchamos por una vida digna para todos y todas.

    Actualmente nos encontramos inmersos en la aplicación de un diagnóstico pedagógico, que estamos implementando con cada organización, con el fin de construir un modelo pedagógico colectivo que sea innovador, y que aglutine las ricas experiencias de trabajo juvenil que las cinco organizaciones han llevado a cabo hasta el momento. Está siendo un arduo trabajo, ya que estamos recogiendo gran cantidad de información, tanto de parte de los facilitadores, como de los y las jóvenes vinculados a los procesos organizativos. Dicho diagnóstico supone una gran oportunidad, para revisar y valorar de forma exhaustiva en cada organización, diversos aspectos referidos al trabajo con jóvenes, como son los enfoques y principios pedagógicos, las herramientas metodológicas, las estrategias, actividades, etc., y finalmente, la coherencia de todas ellas con el contexto en el que se implementan. Después de la fase de diagnóstico, desde marzo hasta junio organizaremos unas mesas de reflexión pedagógica en las que participarán los y las jóvenes junto a los facilitadores de las organizaciones, para discutir, intercambiar, debatir y revisar nuestras pautas pedagógicas, para así mejorarlas. El objetivo que nos planteamos es el de construir desde la práctica nuevas tendencias pedagógicas e instalarlas en cada organización para que orienten nuestro caminar en una transformación social que contemple propuestas políticas innovadoras y creativas.

    Este año también tendremos oportunidad de participar en la organización de varios eventos importantes: en julio la Red Juvenil realizará un Seminario Latinoamericano de Educación Popular; también se celebrará el ya famoso antimili-sonoro, que es un festival musical que se realiza en Medellín para celebrar el día de la objeción por conciencia (el año pasado asistieron más de 5.000 jóvenes); contaremos durante dos meses, con el apoyo pedagógico y formativo de la organización Pañuelos en Rebeldía de Argentina, para que asesoren a las organizaciones y al espacio en sí, acerca de cómo establecer procesos de formación popular, que sean autosostenibles y autogestionados; esperamos realizar en junio un intercambio de experiencias con organizaciones brasileñas que trabajen la educación popular; con la Corporación la Ceiba estamos acompañando y facilitando directamente, un proceso de formación política con jóvenes de cinco municipios de Antioquia, y por último, estamos construyendo desde ya el próximo Foro Social que se celebrará este año en Medellín.

    Como ven el trabajo es intenso, pero las ganas de cambiar las cosas hace que en cada paso estemos más y más entregados y más y más contentos de estar acá contribuyendo con nuestro granito de arena a la transformación de esta realidad.

    Pensamos que el trabajo en RED, el cual intentamos fortalecer acá, es imprescindible si queremos consolidar nuestras propuestas alternativas; por eso, invitamos a todos y todas a vincularnos, a crear nodos y a dibujar pequeñas redes, las cuales se conecten y formen un tejido social global capaz de plantear respuestas contundentes frente al hambre, al individualismo, a la opresión, a la exclusión, a la injusticia, a la muerte…. y al fin y al cabo frente al neoliberalismo capitalista, fiel impulsor de todas esas situaciones.

    visita nuestra web:

    www.uoncre/articulacion

    Eva María Lacarra Córdova José Manuel Valenzuela Pareja Medellín. Febrero 2009

    VER ENLACE: ALTERNATIVAS DE RESISTENCIA JUVENIL EN COLOMBIA


    Documentos de este artículo:


    Artículo en PDF


    2012-03-06 02:26:14
    Título: ALTERNATIVAS DE RESISTENCIA JUVENIL EN COLOMBIA

    gracias a la conviccion de cada uno de ustedes es admirable su labor humano y son ustedes quienes logran trazar nuevas formas de union porque muy bien sabemos que la politica y las organizaciones gubernamentales se han dedicado a sacar provecho de las comunidades indefensas todo con fines beneficos para saciar su avaricia.quisiera comunicarme con ustedes pronto,gracias.


    Escrito por:

     




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