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    Brutal represión en el Sahara

       Noviembre de 2010

    En estos días de tensión, nuestro compañero Fernando Bermudez nos hace un recorrido por la historia y situación del pueblo saharaui.

    Estos días hemos sido testigos, a través de los medios de comunicación, de la brutalidad y salvajismo con que el gobierno de Marruecos ha destruido a sangre y fuego el campamento saharaui Agdayn Izik, dejando un número no determinado de muertos. De todos es conocida la represión ejercida por las fuerzas armadas del Rey Mohamed VI contra la población saharaui en los territorios ocupados, ante la indiferencia de la Unión Europea, Estados Unidos e incluso de la ONU. El gobierno marroquí  aduce que el Sahara, históricamente, le pertenece. ¿Es cierto que el Sahara formó alguna vez parte de Marruecos?

    No hace mucho visité los campamentos de refugiados de Tindouf, en el desierto del Sahara. Una noche un anciano profesor saharaui me invitó a su casa. Sentado en la alfombra de una jaima, en la wilaya de Smara, mientras tomábamos el te, sostuvimos una larga conversación. Me contó la historia de su pueblo. El hombre me parecía fascinante. Mientras hablaba, yo escuchaba atentamente, cuidando no perder ningún detalle. Tomaba nota de todo lo que decía.

    Desde tiempos inmemoriales, el territorio del Sahara estuvo ocupado por tribus nómadas que pastoreaban y comerciaban. Estaban organizados en un Consejo llamado de “Los Cuarenta”, en representación de las 40 tribus. Este Consejo dictaba leyes y administraba justicia.

    En el siglo XV algunos mercaderes españoles se establecieron en la zona para intercambiar productos. Compraban pieles de camello. En el año 1886 Europa se reparte África. España se quedó con Guinea Ecuatorial y El Sahara Occidental. En el año 1934 los españoles fundaron la ciudad del Aaiún con lo cual propiciaron el proceso de sedentarismo de las distintas tribus nómadas saharauis.

    En 1971 surge en el sur de la provincia del Sahara un movimiento independentista de carácter pacífico, denominado Frente Polisario. La Legión española reacciona violentamente reprimiendo este movimiento. En 1975, aprovechando la enfermedad y muerte de Franco, Marruecos lleva a cabo la denominada “Marcha Verde”, por la que el rey Hassan II, apoyado por Estados Unidos, lanzó 350.000 marroquíes sobre el territorio saharaui. El gobierno de España, en vez de conceder la independencia a los saharauis, por intereses económicos, firma con Marruecos y Mauritania el llamado Acuerdo Tripartito de Madrid. España entrega el Sahara a estos dos países sin contar con su población. Con la retirada de España, el Frente Polisario proclama la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), que pronto fue reconocida por 80 países.

    Tras una encarnizada lucha, el Frente Polisario libera la parte ocupada por Mauritania. En 1979 este país firma la paz con los saharauis. Pero Marruecos, que tenía un mejor ejército, invade este territorio liberado. La ocupación por parte del ejército marroquí se realizó a sangre y fuego. Cientos de civiles saharauis fueron masacrados con bombas de napalm y fósforo blanco, por lo que millares de estos se vieron obligados a huir al desierto. El Frente Polisario resistió y liberó la parte Este del Sahara.

    De esta manera, el pueblo saharaui quedó dividido en tres partes: Territorios ocupados por Marruecos con más de 70.000 habitantes, donde vive Aminetu Haidar. Territorios liberados, con aproximadamente 20.000 habitantes. Y el grueso de la población se haya en los campamentos del desierto de Tindouf en Argelia, con 200.000 habitantes.

    En la década de los 80`s, tras la firma del alto el fuego, Marruecos levanta un muro de 2.650 kilómetros de norte a sur, con el apoyo de Francia e Israel, separando los territorios ocupados de los territorios liberados. Este muro tiene 2,50 metros de alto y 2 metros de ancho y sobre él alambradas de espinos. Cada 5 kilómetros hay un puesto de vigilancia del ejército marroquí, con un total de 180.000 soldados desplegados a lo largo del muro.

    Hay que señalar que los territorios ocupados por Marruecos, aunque desérticos, son muy ricos en minas de fosfato, contiene la mayor reserva del mundo de este mineral. Además posee uno de los más importantes bancos de pesca de la costa atlántica africana.

    Naciones Unidas, considerando ilegal el Acuerdo de Madrid, dictó una resolución, que firmó Marruecos, por la cual este país debe realizar un referéndum de autodeterminación del Sahara Occidental. Pero Marruecos siempre boicotea la consulta.

    En los territorios ocupados hay 543 desaparecidos. Aminetu Haidar estaba entre estos, pero gracias a las presiones internacionales, fue liberada después de permanecer cuatro años desaparecida  y torturada en las cárceles marroquíes. Ella es un símbolo de la lucha pacífica por la autodeterminación del pueblo saharaui.

    La firme voluntad de este pueblo de sobrevivir en el refugio, ha hecho posible que en un territorio inmenso y desértico, se hayan podido construir talleres, huertos, hospitales, escuelas, y que la población organizada pueda resistir la ya demasiada larga espera del fin del conflicto, para retornar y reconstruir su nación. Pude comprobar que en los campamentos saharauis del desierto no florecen árboles ni plantas, pero crecen las personas. No tienen casi nada. Pero tiene lo más importante: su espíritu de unidad comunitaria, de resistencia, de esperanza y de acogida. Están vacías por fuera pero muy llenas por dentro. Cuando me despedí en el aeropuerto de Tindouf, poco antes de abordar el avión, unos amigos saharauis me dicen: “No nos dejéis solos gritando en el desierto”. Es una responsabilidad moral apoyar solidariamente a este heroico pueblo y exigir a Marruecos que cumpla con los compromisos contraídos.

    Fernando Bermúdez-López






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