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    Violencia de Género en Chad

       Junio de 2011

    La violencia hacia las mujeres y los niños en Chad alcanza cifras terribles. A pesar del compromiso oficial del gobierno y de las contrapartes de ayuda al desarrollo de llevar a cabo una lucha sin descanso contra estas prácticas que acosan a los dos sectores más vulnerables de la sociedad chadiana.

    VBG Es así como se denomina en este país (Chad) la Violencia Basada en el Género.

    La violencia hacia las mujeres y los niños en Chad alcanza cifras terribles. A pesar del compromiso oficial del gobierno y de las contrapartes de ayuda al desarrollo de llevar a cabo una lucha sin descanso contra estas prácticas que acosan a los dos sectores más vulnerables de la sociedad chadiana. A pesar de su importancia numérica, el 51% de la población en Chad son mujeres, está establecido que son minoritarias en las instancias de decisión y tienen un acceso limitado a los servicios sociales de base.

    Violencia en formas variadas. Aunque el Chad ha ratificado los acuerdos internacionales en materia de Derechos Humanos dirigidos a la eliminación de discriminación basada en el género, no se toma ninguna medida apropiada para su aplicación. Por el contrario, se deja campo libre a las comunidades para actuar según las tradiciones y creencias ancestrales que mantienen la violencia contra las mujeres: las palizas, la privación de libertades fundamentales, el derecho a la sucesión y a la educación, el maltrato, la pedofilia, el incesto, la explotación sexual, la sobrecarga de trabajo, la explotación económica, los matrimonios precoces o forzados, las violaciones, el abuso sexual, la expropiación en casos de divorcio, el abandono de hogar, los crímenes de honor, etc.

    Esta es la realidad en la que viven muchas de las mujeres de este país que sólo se explica por la fuerza de la tradición y de creencias antiguas que impiden la puesta en práctica de leyes nacionales y de exigencias de organismos internacionales de ayuda al desarrollo.

    La débil aplicación y la lenta puesta en práctica de las medidas internacionales relativas a los derechos de la mujer y de los niños se justifican también por la persistencia de factores socioculturales desfavorables. La tergiversación del gobierno para adoptar el Proyecto del Código de Personas y familia indica la falta de voluntad política de hacer oficial un documento que facilitaría la vida de millones de mujeres y niños.

    El Código de las Personas y de la Familia es un proyecto de ley que se empezó a gestar en el año 2000 para regular aspectos tan importantes como los derechos de las familias, el matrimonio, el divorcio, la tutela de los niños, la filiación, los regímenes matrimoniales, las sucesiones y los derechos de las viudas y de los huérfanos. Todas estas actuaciones, actualmente están en manos de la tradición, uso y costumbres locales, tan dispares en ocasiones como contradictorias, suelen ser los jefes tradicionales y religiosos los que imparten una justicia que está, muchas veces, en contra de la Constitución.

    El presidente Idriss Déby Itno en su campaña electoral del año 2005 prometió impulsar políticas para mejorar las condiciones de vida de la población eliminando las injusticias hacia las mujeres y los huérfanos pero la realidad es que no se ha hecho nada. Se trata de una ley “muy sensible” para algunos lobbies políticos (jefes tribales) y religiosos principalmente líderes musulmanes que consideran que ciertas disposiciones del CPF estarían en contradicción con la “charia” y los preceptos islámicos.

    Ante esta situación, el gobierno con el fin de reducir las divergencias adoptó en febrero 2010 una disposición preliminar al documento que dice lo siguiente: “El presente Código es ley del estado y deberá ser aplicado. Sin embargo, si los ciudadanos por su forma de vivir, o por su comportamiento, han expresado indiscutiblemente su voluntad de ver su situación regida por las reglas de la costumbre, tradicionales o religiosas, estas pueden ser aplicadas siempre que no sean contrarias al orden público. Esto será así en los casos de: noviazgo; dote; matrimonio; reconocimiento de los hijos; adopción; sucesión… “

    Tras un estudio realizado en la región de Guelendeng, se constata que la percepción de la sociedad y de las mujeres sobre la VBG se considera un hecho cultural normal, las mujeres aceptan la violencia física considerando que el marido tiene derecho a corregirlas porque ha pagado una dote muy elevada para casarse.

    En Laï, cabecera de la región de la Tandjilé, han aumentado los casos de violaciones a menores. El 28 de abril 2011 se realizó una manifestación de denuncia organizada por las jóvenes del lugar para llamar la atención de las autoridades sobre esta situación. En la mayor parte de los casos los padres de las víctimas arreglan un matrimonio amistoso con el violador para preservar el honor de la familia.

    “La tradición tiene la piel dura” Mme. Asngar Mbaïassem Lydie, Directora de la promoción de la mujer del Ministerio de Acción Social considera que puesto que el estado chadiano ha votado una constitución laica que promueve la separación entre el estado y las religiones, la legislación debería aplicarse desde la Constitución, no siendo así la realidad ya que la percepción cultural es que la religión debe primar en lugar de la Constitución.

    Mme. Asngar es optimista y piensa que el Código de las Personas y de la Familia será aprobado en su momento oportuno cuando la población está más sensibilizada sobre los derechos humanos, cosa que no se consigue en tres o cuatro años. Considera que es muy importante el papel de los medios de comunicación pero sobre todo la movilización de las propias mujeres y el apoyo a las actividades que ellas mismas implementan.

    (Traducido y resumido del dossier aparecido en la revista “Tchad & Culture” sobre la situación de violencia contra las mujeres. Mayo 2011)






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